Un alimento funcional tiene que ser eficaz y seguro. Además de las evidencias científicas de la actividad fisiológica, hay que asegurar su inocuidad.
Este es un aspecto esencial que hay que garantizar a los consumidores para su seguridad y confianza en estos productos.
De acuerdo con los estándares de seguridad estatales (Agencia Española de Seguridad Alimentaria-AESAN) y europeos (European Food Safety Authority-EFSA), disponemos de las metodologías necesarias para cualificar un alimento como apto para el consumo humano. Los estudios que se realizan son:
De manera general, también se analizan otros aspectos relacionados con el control de la presencia de componentes minoritarios o contaminantes en los alimentos, realizando análisis microbiológicos, control de impurezas y aspectos generales relativos a la seguridad química y biológica de los alimentos
